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Hace 17 años presencié una escena que  nunca he olvidado. Un perro se escapó de su collar y fue atropellado justo delante de la clínica veterinaria.

Aquella imagen me hizo reflexionar. Empecé a buscar collares antiescape para poder ofrecerlos a las familias que confiaban en nosotros, pero no encontré ninguna marca en el mercado que reuniera la seguridad, la calidad y el diseño que estaba buscando.

Entonces decidí hacerlo yo.

Siempre he estado vinculada al mundo del textil. Crecí entre telas, patrones y máquinas de coser. Mi madre me enseñó todo lo que sé del textil, a coser, a entender los tejidos, el patronaje y el valor de hacer las cosas con calma, cuidando cada detalle. Fue gracias a todo lo que aprendí de ella que pude crear los primeros collares martingale y más adelante, los arneses antiescape de tres puntos. 

Cada vez que me siento delante de la máquina de coser, recuerdo todo lo que aprendí de mi madre. 

Lo que comenzó como una respuesta a una necesidad real acabó convirtiéndose en mucho más.

Hoy sigo diseñando y confeccionando cada pieza de forma artesanal, una a una, utilizando materiales cuidadosamente seleccionados y gran parte de la colección nace de diseños propios estampados sobre tela reciclada.

Con el tiempo, Gosk ha crecido y también lo ha hecho la colección. Además de collares y arneses, creo correas, accesorios para perros y complementos para personas que comparten la misma filosofía: productos bonitos, duraderos y pensados para acompañar momentos especiales. Aun así hay algo que no ha cambiado, el compromiso con el bienestar animal, "Conoce más sobre mi compromiso".

Porque sigo creyendo lo mismo que aquel primer día.

Un collar no es solo un complemento. Es la confianza con la que sales a pasear. Es la tranquilidad de saber que tu compañero va seguro. Es formar parte de las aventuras, los juegos, los viajes y de todos esos pequeños momentos que construyen una vida juntos.

gracias por dejarme acompañaros en ese camino.

Bienvenidos a Moment Gosk.

La imagen muestra un momento afectuoso entre una persona y su perro, con el perro encima lamiendo la cara de su dueño. Este gesto captura la alegría y el vínculo especial entre ellos, reflejando el amor incondicional que los animales brindan
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